Para que la memoria no se olvide

Huellas Número 4

Año de publicación: 
2002

En el 2003, Bello cumple 90 años de vida municipal. Durante el siglo veinte, esta población estuvo supedita a la promoción del centro textilero y cosmopolita, con una vasta actividad industrial y comercial, estructurada por el ferrocarril y sus talleres y las empresas de Fabricato y Pantex.

Desde que comenzó el siglo pasado y después de que la élite comercial, industrial y política de Antioquia, y de Medellín específicamente, pusiera sus ojos en la excelente ubicación y en los grandes recursos hídricos de Bello, base de los proyectos industriales propuestos desde las instancias de poder, para que los antioqueños se iniciaran en el sendero de la modernidad y del progreso, este poblado cobró importancia nacional, puesto que los ojos de una Colombia agraria, hacendista, minera e ideológicamente cristiana, veían con asombro el alumbramiento de una sociedad fabril, obrera y distinta a la que pudiera haberse visto en cuatrocientos años de Colonia y de república.

Bello apareció como la gran esperanza de progreso y como primer laboratorio moderno de industrialización en el país. Rápidamente multiplicó su población y se convirtió en el primer puerto seco en cuyo muelle recalaron los ferrocarriles cargados de ilusiones y de ilusos que creyeron ver allí la mosaica tierra prometida.

La revista Huellas en esta ocasión está dedicada a la memoria de Luis Antonio Restrepo Arango. En los noventa años de vida municipal, el lector encontrará temas de la Historia de Bello hasta 1900, la educación religiosa, la huelga de señoritas de 1920 y el arte en Bello; otros temas variados complementan este tiraje, como el registro civil en Colombia, la paz y los derechos humanos, la historia oral, el caudillismo en el siglo XIX, Estado y ética en la historia y la llegada de los judíos al Valle de Aburrá.

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